EL “YO PEDAGÓGICO” DE JUAN MIGUEL FERNÁNDEZ BALBOA. REFLEXIONES, PALABRAS E IMPRESIONES.

Sin más, empezaré a comentar lo dicho, en la conferencia, me hace ilusión compartirlo, puedo llamar a un confidente y decírselo, pero que mejor que hacer usos de las TICS, para que puedan llegar las palabras a todos, y quizás a alguien no le abra los ojos, o no le digan nada, pero si seguramente que existirá alguna persona que tras estas palabras mías, basadas en la Conferencia del Pedagogo Juan Miguel Fernández, se quede pensativo, e incluso es tal noche al acostarse reflexione entre sueños, de lo que podría ser en mi opinión:

“El yo pedagógico”

Empezando, no me gusta llamarlo conferencia, sino como él decía, empezando las palabras a su co-aprendices, porque hay una clara retroalimentación incluso cuando no lo creemos entre ambas partas, profesor-alumno, relación que desde siempre como el también ha sugerido a una pregunta mía, y desde hace tiempo, relación  “reproducida” en el sentido, de que la escuela, como tal con sus luces parecidas a una fábrica, con sus módulos divididos en sectores, es decir, el comedor, recepción etc., reproduce el sistema elitista de las altas clases sociales haciendo posible que la gente menos capacitada no se dé cuenta, o se “Mate” a trabajar par que instituciones de estas mismas clases sociales, ganen dinero, claro ejemplo el de la televisión y las noticias, ¿ de verdad creéis, en mi opinión, que no hay ningún día que no exista una buena noticia en televisión? entonces porque sólo parecen víctimas de malos tratos, asesinatos etc. sabemos que hay crisis, pero lo sabemos  ¿por quién? por la realidad del día a día, que nos hace obviar la esperanza, de que si tienes una idea, desarróllala, y quizás no te salga, pero no te quedes en ello, lucha, visualiza el futuro… para la escuela no existe futuro, sólo, el presente “mira el libro”, cópiame aquello… sólo la vista en el libro, cuando digo la escuela, sé que hay excepciones, pero hablo de aquella tradicional, que como decía J.M. Fernández Balboa, nos hace obviar, por ejemplo, el poder que el niño o ser humano se fije en todo lo que tiene alrededor, en la gran cantidad de matices, que encontraríamos en las hojas de un simple árbol…

Al empezar, a hablar J.M. Fernández Balboa, alguien en la larga clase con sillas incomodas, y con contaminación por 70 personas en un lugar pequeño, le ha hecho una pregunta… alguien en la misma clase, situado al final le ha dicho, que no sabía que pregunta había hecho, pues no le interesaba ya que no sabía quién la formulaba, y tampoco se había fijado pues estaba de espaldas… Ahí creo que radica, un punto importante de nuestra propia “ley de la relatividad”, no la de Newton, sino la nuestra, la de nuestro subconsciente, sólo nos importa “el que habla de frente”, y establecemos jerarquía de preguntas, es decir, uno sabe una pregunta lo admiramos pero no lo sabe, lo “criticábamos silenciosamente” diciéndole, o creándole como decía mi buen “amigo” en mi aprendizaje de su obra el sociólogo Pierre Bourdieu, creándole un habitus, es decir, califico al compañero (para J.M. Fernández Balboa co-aprendiz), de que si es de 5 o 6… haciendo que se sienta reprimido, y tenga una falsa sensación de miedo, para hablar, por el que dirán, por creer falsamente que no está capacitado, por todo…Por falta de interés, este compañero puede fracasar o dejar la escuela.

El “yo pedagógico”, es por tanto, un “yo social”, ya que sería la forma en la que piensas (pensamiento de forma), es decir, nosotros no hablamos por dentro, nos decimos con nuestra voz interior lo que es bueno o no, creemos discernir y elegir el camino correcto. Asociamos por tanto, el habla a los pensamientos. Y conocemos o admiramos a las personas, por como actúan, y se manifiestan, como diría el Profesor de Sociología de la Educación establecemos, una esquizofrenia social, pues como ampliaba J.M. Fernández Balboa las acciones nos sirven, para saber hablar, para transmitir nuestros pensamientos, y en definitiva, para dar cabida a nuestros sentimientos que no emociones. Un ejemplo de ello, es cuando algo nos sale mal, como sentimos “tímidos, con miedo”, en confusión, no actuemos por tanto, como creemos manifestarnos, sino con el “con-razón”, la mente puede fallarnos el cuerpo seguiría en coma, o en vida, pero si falla nuestro corazón, la razón desaparece, y no hay intuición que valga volver a ella.

El “yo social”, por tanto, es aquel que aparece en ocasiones en una persona que cree ser tímida, que se siente no capacitada para hablar en público, que se paraliza, encontramos un circulo de interacción entre factores, donde como os he citado al principio, la sociedad como bloque, y llamemos mejor como decía J.M. Fernández Balboa, sus ideologías, si “te hablan mucho de algo lo haces”, creas el habitus que decía nuestro “amigo” Pierre Bordieu en su libro “La Reproducción”.

Los sentimientos sociales, es decir, los medios de comunicación por razones léxicas de “co-municación” pues por razones etimológicas sería de “con-municación”, y las instituciones creadas por las altas clases sociales, nos hacen ver que los “sentimientos sociales no son optimistas, y crea que la sociedad tenga miedo”, creando sentimientos de control.

Pero haciendo un análisis crítico, y ahora reflexionare más sobre los medios de comunicación, como ha dicho J.M. Fernández Balboa, ¿sabéis de verdad, cuánto tiempo hemos pasado en la escuela sentados en una silla?… nada más que 20.000 horas hasta la universidad, sin contarla de ellas pensando que hemos tenido 10 maestros/as, profesores/as que nos han marcado, siendo benévolos, encontraríamos 2000 horas, el 10 por ciento de tiempo aprovechado, pero como decía J.M. Fernández Balboa, cuántas de ellas no nos habrán dicho mentiras, o usado para nuestro control?, es decir, ¿cuando creéis que fue el descubrimiento de América?, espero que hayas dicho el 12 de Octubre de 1942, pero digo yo, es que antes no se había descubierto, y la gente que vivía allí, de ¿donde venían? o se descubrían a sí mismos…

Observamos que si de 100 educadores que hemos tenido, 10 nos han marcado encontramos una ¡lobotomización social!, es decir, no somos conscientes, es como si nos quitaran una parte del cerebro, que hace que no tengamos en cuenta, de que muchos de los alumnos/as que tendremos no tienen la misma igualdad aparente en el sistema educativo por su capital cultural, o económico de origen..

Si establecemos una línea del tiempo entre el pasado, presente y futuro, ¿ a qué velocidad va la luz para distorsiona el tiempo? en física matemática cuántica, hablaríamos de un desdoblamiento (patrones de vida, que nos llevaría a esa máquina del tiempo que os he citado al principio, y que aunque no físicamente, la tenemos en la mente cuando nos decimos “mañana me levanto y luego hago…”, nos estamos tele transportando en ese instante más rápido que la velocidad de la luz, y como dicen en física cuántica, nos encontraríamos con dos identidades, una identidad material (la masa) y otra identidad frecuencia (la frecuencia de onda), y que sería justo esta ultima la identidad más energética, pero encontrando que ambas formas las partículas, y que hacen posible cambiar la vida, cuando el tiempo es lineal. Nos encontramos condicionados por el pasado, siempre nos quejamos de lo mal que salió aquello, y esto otro, pero ¿donde está el pasado? nos pesa lo llevamos en la espalda, pero su masa ¿dónde está? no existe el pasado, pues el tiempo es tempus fugit, y como a mí también me gusta decir, vanitas(calaveras la representan en los cuadros y obras de arte), o memento mori (momento que muere sólo pasa).

Había un físico ruso que hablaba sobre el plano cartesiano y los puntos que lo forman diciendo que “sólo creo que estoy aquí por el pasado pero también estoy aquí por el futuro”, el ejemplo más claro, es el de los niños/as con la carta de los reyes Magos. Por tanto, si un caso concreto crea oportunidad, ¿por qué, tus deseos no pueden?

Tu puedes soñar, puedes hacerlo, y visualizarte. J.M. Fernández Balboa, pone el ejemplo, de comprar un coche, tu vas a la tienda, pero no sabes que coche comprar, el vendedor no sabe que venderte y si lo hace te vende el coche que no querías. Crea, no obstante, dentro de este plano cartesiano una imagen de ser libre, crea una variante diferente. El pensamiento y las matemáticas frecuenciales en la vida, necesitan de frecuenticas necesarias para ellos, y frecuencias que no sean cualquiera, sino altas…cambia tu guión, se capaz, cambia de dirección si ves que te pierdes, lucha y consigue tu destino, desde el corazón y la intuición, como decía Steve Jobs, “vive alocado, se hambriento”.

Añadía, J.M. Fernández Balboa, que “somos finitos”, es decir, que sólo podemos compartir lo que hayamos podido lograr en el tiempo limitado nuestro de vida. Por tanto, saben estas premisas ¿para qué queremos ser educador/es?

Destacar aquí, como le he dicho la educación no formal, aquellas ondas alternativas de una señal radiofónica, que nos permite elegir alternativas para aprender que están ahí, pero que quizás la escuela ´técnica y tradicional obvian, por su interés de reproducir una clases sociales determinadas. Las antenas trasmites y reciben, pero si pensamos nosotros con tranquilidad y sin prisas, ¿qué hemos recibido? Exámenes que se “reproducen” (que nos hacen seguir un modelo de enseñanza, maestros/as, profesores /as que asisten por rutina o con falta de interés…).

Somos co-aprendices, tenemos autonomía, y desde estas palabras y sugerido por las palabras de Juan Miguel Fernández Balboa, ¿qué dial aplicamos en nuestra vida? pensemos, reflexionemos, es decir, que información recibimos. Por ejemplo, quiero poder oír la palabra gracias, y así recibir para poder dar, todo a tu disposición.

Nos volvemos péndulos de Foucault, balaceándonos de lugar a lugar, sin saber cómo salirse, porque nunca nos hemos dicho que podemos. Nosotros sabemos lo que necesita, nuestro corazón (con-razón), si este musculo que nos hace palpitar, que nos aumenta en algunas situaciones las pulsaciones, que nos acelera el ritmo cardiaco, que nos hace posibles de desprendernos de cosas para hacerle caso y ganar.

La Ley de la Naturaleza del equilibrio, este físico ruso que os he comentado habla de fuerzas equiporantes, tenemos que ser capaces de soñar todo con detalle y luego olvidarnos. es decir, imaginemos que perdemos una nuez en el jardín, sabemos que está ahí no la vemos pero la buscamos con fe y esperanza, sin prisa pero en dirección correcta.

Tenemos que visualizar, atrevernos y lo obtendremos. Pero no caer en la lucha, como las altas clases sociales, que nos utilizan para su supervivencia ya y reproducción no con títulos nobiliarios, pero sin con su poder cultural, y económico de origen.

Juan Migue Fernández Balboa, nos pone el ejemplo de dos aurigas (que utilizaban los romanos, véase Ben Hur), una de ellas dos tiene un dueño que las cuida, el otro las lleva al establo y nos la utiliza, las dos tienen la misma experiencia pero ¿quién gana?, el que más las quiere. Y es que nosotros damos a quien nos cuida, por eso, si tuviéramos que poner nombre a estos caballos podríamos ponerle el de “Soñate”, Perdónate”, “Atrévete”; y si tienes miedo, renómbrate.

A la pregunta ¿qué nombres tienes y que posibles nombres quieres darte a ti mismo? Juan Miguel Fernández Balboa, me la dice y yo le digo a que parte de mi nombre de pila, me llaman “hijo mía”, “amigo”, “hermano”, “historiador” pero como bien dice, él también “tonto”, pero ahí está el fin de todo, con que nombres te quedas, deber ser lo suficientemente inteligente, en no caer en quedarte con tan sólo lo malo sino también lo bueno, y deseablemente sólo ello, Sabiendo repartir nombres, y asumir de buenos los que te den, incluso “regalarlos” a los que menos capaces se sienten.

Nos han dicho muchas veces, que somos mentiras, que tenemos que cambiar, pero ¿por qué? somos manifestaciones de nuestro ser, que es la esencia. Es igual que el agua cuando pasa de estado helado, a agua líquida y luego gas, cambia con frecuencia pero gracias al calor, cuanto más calor, más vuela, y podemos volar nosotros. Es decir, cuanto más calor, cariñó, y amor, pero cariño que debe empezar por tener nosotros mismos, por saber sonreír, luego de la charla me han preguntado de donde vienes siempre tan sonriente, la gente tiene curiosidad de porque eres, así no tienes problemas, claro que sí pero hay que saber que al igual que cada día sale el sol tenemos un mundo de oportunidades que con esfuerzo podemos lograr.

Se capaz de quererte, y luego de querer. ¿por qué, cómo te das amor tu mismo? a esta pregunta Juan Miguel Fernández Balboa nos ha dicho, que tenemos ser capaces de renombrarnos a nosotros mismos, y nos pone un ejemplo, de una experiencia de vida suya de pequeño, donde un día saliendo de la iglesia con su padre, este le dio 5 pesetas para que se las diera a una prostituta que había pidiendo el corriendo por una calle estrecha a lo lejos la encontró, y vio que en ese espacio vacío no sólo se escuchaban sus pasos sino también el calor de un ser humano, des heredado de la oportunidad “social” de la vida en ese estatus más bajo y que vestía de negro, que llevaba un pañuelo de tiempos antiguos pero seguro que mejores, y que estaba ciega, me ha impactado mucho esta historia, pues como él dice la mujer le cogió las 5 pesetas y le dijo al sentir el calor, de la moneda en la mano GRACIAS CORAZÓN NOBLE. Palabra que marco, al conferenciante en toda su trayectoria, pero porque fue capaz de olvidar las malas cosas que se decían sobre el por actuar de una forma u otra, y fue capaz de regalarnos esta bonita palabra “CORAZÓN NOBLE”  a todos nosotros que queremos soñar y podemos, que podemos en mi opinión, no caer en el habitus que por estar o tener alumnos/as sentados al final de una aula, estos son los peores, sino darles la oportunidad de que no sólo físicamente, sino también mentalmente y des el corazón puedan ser más libres y renombrarse como dicen el conferenciante en palabras, que nos transformen en co-aprendices.

La educación no necesita notas, ni asistencia a clase es decir, no necesita decirle a un padre tu hijo/a es de 5 o 6 sino necesita amor, amor y consciencia, sabiduría a veces a través del conocimiento pero no siempre.

Creo que le buen educador, hace que la gente y asas alumnos/as alistan a clase para aprender sin la necesidad de estar obligado a ello, porque saben los alumnos/a a que van, saben que aprenden y sabe que el educador/a que tenga no les va a engañar, o vender otro producto.

Por tanto, ser feliz, es no tener felicidad, sino vivir a una frecuencia diferente, sin sufrir, y con voluntad, de ser capaz de visualizarse, y correr en “caballos” que tengan nombres tales como:

SUEÑATE
FELICITATE
VISUALIZATE
PRIORIZATE
CONCENTRATE
ORGANIZATE
MÍRATE
LIMPÍATE
ATREVETE
PERDONATE
REVILIZATE
REENCUNTRATE
SIMPLIFICATE
SINTONIZATE
DESPIERTA
COLOCATE
(en el lugar y en el espacio, con el más sabio, se capaz de discernir, para ayudar al menos capacitado).
ACLARATE
LIBERATE
EQUILIBRATE
RESPIRATE
RENUNCIA/ RINDETE
VALORATE
QUIERE

“Sin acción, no hay creación”.
No entres a una clase, y te sientes con miedo, se capaz de visualizar la silla y mesa del profesor, como la de tu co-aprendiz, sólo así, podrá existir retro-alimentación si barreras en tu experiencia de vida.

Caspar David Friedrich, "El hombre en la cumbre". Románticismo alemán, 2ª Mitad del Siglo XVIII

Caspar David Friedrich, “El hombre en la cumbre”. Románticismo alemán, 2ª Mitad del Siglo XVIII


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